14 supersticiones de la Edad Media

La Edad Media se considera una época oscura e insalubre. La pobreza, las epidemias y la brujería conformaban la vida cotidiana de las personas. La gente estaba sumergida en un mar de prejuicios y supersticiones.

Los siguientes ejemplos te muestran qué mitos, especialmente en la Edad Media, regían los pensamientos tanto de las clases bajas como de los nobles y terratenientes. Todos son más que curiosos.

1. Los animales eran llevados ante la Justicia.

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En la Edad Media, los animales podían ser juzgados de la misma forma que los humanos, pero, obviamente, con grandes desventajas. Durante su juicio, podían contar con un defensor público. Está registrado en la historia que un grupo de caracoles fue acusado de haberse comido las plantas de un jardín. Los acusados no comparecieron ante el tribunal y posteriormente fueron desterrados del pueblo.

Los gatos solían llevarse la peor parte. Se decía que estos animales con patas de terciopelo actuaban en nombre del diablo. Esta superstición provocó que muchos de ellos fueran torturados y quemados.

2. Hay un continente muy grande en el Océano Pacífico.

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Atlántida y Vineta son dos de los reinos que supuestamente se tragó el mar y que aún hoy se encuentran en un lugar desconocido. La gente de antaño también creía que todo un continente se había hundido en medio del Océano Pacífico. El continente Mu, también llamado Pacifica o Lemuria, se habría extendido desde el Mar de China hasta la Isla de Pascua. Por lo tanto, la isla de Hawái y las otras islas del Pacífico eran, en realidad, las cimas de las montañas del continente. Sin embargo, esta teoría fue refutada por los científicos hace varios siglos.

3. La sangre de los gladiadores podía curar la epilepsia.

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Con frecuencia, los gladiadores y otros soldados hacían sacrificios con sangre antes de sus batallas y bebían una pequeña cantidad de este líquido para tener el temple y la fuerza necesarios durante los combates. Los médicos reutilizaban la sangre para tratar la epilepsia, ya que creían que al provenir de un gladiador tenía poderes curativos. El paciente tenía que beber la sangre "milagrosa" para sentirse mejor.

4. Criaturas diabólicas vivían en las coles de Bruselas.

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Incluso hoy en día, las personas hacen un corte en forma de cruz en la base de las coles de Bruselas antes de cocinarlas. La intención es que las verduras se cocinen más rápido. En cambio, en la Edad Media las personas tenían una razón completamente diferente para hacer una cruz en las coles de Bruselas. Pensaban que seres diabólicos vivían en este tipo de repollo y que podían morir envenenadas si se comían las coles "sin tratar".

5. Algunos animales aparecen como por arte de magia. 

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En algunos libros de Harry Potter se narra el renacimiento del ave Fénix de sus propias cenizas. Pero en la Edad Media, la gente realmente creía en este fenómeno: insectos, gusanos y topos salían de la nada y luego se deslizaban a la basura o túneles subterráneos. No podían explicar la aparición de estas criaturas de otra forma. Por extraño que parezca, creían que lo mismo pasaba con las ratas. A pesar de que conocían los nidos de estos roedores, esta superstición persistió, sobre todo, entre los sectores de la población menos educados. 

6. Ciertas melodías evocan al diablo.

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En la Edad Media, la iglesia prohibía a los músicos tocar ciertas melodías. La razón: algunos intervalos podrían evocar al diablo. Si una persona era sorprendida tocando, por ejemplo, un tritón, se la arrestaba de inmediato.

7. Los dientes con hendiduras son de un verdadero guerrero.

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Un verdadero combatiente vikingo era reconocido por sus dientes en la Edad Media. No está claro si los cortes en los dientes le permitían convertirse en guerrero o si estos "ornamentos" en los incisivos se le colocaban posteriormente como símbolo de estatus de soldado, después de haber demostrado todas sus habilidades en el campo de batalla. De cualquier manera, el aterrador aspecto de los dientes tuvieron un efecto significativo en sus enemigos.

8. Los castores son peces.

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La superstición sobre los castores es realmente extraña. La gente de la Edad Media creía que estos animales eran una especie de pez y, por lo tanto, podían comer su carne durante la Cuaresma. Además, los doctores de la época usaban las partes blandas del castor como remedio medicinal. La gente también creía que cuando se sentían acorralados, estos animales se arrancaban los genitales y los arrojaban.

9. Las brujas conservan los penes de sus víctimas como mascotas.

Los hombres, en particular, creían que las mujeres acusadas de brujería robaban penes y los conservaban como mascotas dentro de jaulas o en nidos. Supuestamente, las brujas hablaban con los genitales robados y los alimentaban. Quizás esta superstición se deba al llamado síndrome de Koro. Esta enfermedad psicológica, que se presenta sobre todo en hombres, consiste en creer que los genitales pueden crecer hacia dentro o simplemente desaparecer. De esta forma, las brujas también eran culpadas de esta enfermedad.

10. El corazón se enterraba separado del cuerpo.

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En este caso, no se trata de una superstición sino de un ritual que se popularizó entre los círculos aristocráticos de la Edad Media. A menudo, los nobles deseaban ser enterrados en un lugar especial después de su muerte, por ejemplo, en su ciudad natal o en un lugar sagrado. Sin embargo, transportar un cadáver en el siglo X no era fácil. Sin embargo, para cumplir el deseo de los difuntos, surgió una solución por necesidad: se extraía el corazón del cadáver y se enterraba en el lugar deseado. El resto del cuerpo era sepultado en un cementerio normal.

11. Los bebés no sienten dolor.

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Esta creencia fue durante mucho tiempo una superstición generalizada. Los médicos de entonces argumentaron que el cerebro de los niños aún no estaba lo suficientemente desarrollado como para poder sentir estimulaciones nerviosas como el dolor. En operaciones sin anestesia, los gritos del bebé se atribuían a una mala conducta de su parte.

12. El demonio Titivillus falsifica textos.

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En la Edad Media, solo los monjes y los nobles ricos sabían leer y tenían acceso a los libros. Por esta razón, los siervos de Dios pasaban muchas horas al día escribiendo libros. El hecho de que algunos errores se hayan infiltrado es bastante comprensible. Sin embargo, los monjes eran tan vanidosos que inventaron el demonio Titivillus. Se decía que este enviado del diablo se entrometía en las Escrituras para que aparecieran errores. 

13. Las abejas son pájaros.

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Si miras las enciclopedias medievales sobre animales, no puedes evitar sonreír al llegar a la descripción de las abejas. En aquellos tiempos, los eruditos pensaban que las abejas eran aves muy pequeñas y extrañas. Su vida cotidiana, según ellos, consistía solo en la recolección de miel y en tener enfrentamientos contra otras colmenas. Y cuando una abeja rompía las reglas de su enjambre, aceptaba su culpa sin reservas. 

14. En el esperma vive gente pequeña.

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Quizás la superstición más engañosa de aquella época se refiere a la reproducción del hombre. Se creía que el esperma del hombre contenía los niños completamente desarrollados. Después eran transferidos durante las relaciones sexuales en el cuerpo femenino, donde crecían hasta su nacimiento. Entonces, el cuerpo de la mujer era solo la "incubadora" para los niños.

Algunas de estas creencias suenan tan locas que nos resulta difícil creer que sean ciertas. ¡Qué felicidad vivir en un tiempo más avanzado! Pero tal vez las generaciones del futuro piensen lo mismo de nosotros. ¿Por qué no?

Créditos:

brightside

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