2 pitbulls al borde de la muerte se protegen mutuamente

Algunos seres vivos tienen la terrible desgracia de nacer en circunstancias muy dolorosas. Si, a pesar de todo, tienen una gran voluntad de sobrevivir y logran vencer todos los obstáculos con un poco de suerte, entonces se produce un pequeño milagro.

Gracias a la compasión de algunas personas que hallaron a dos perritas en un parque de Filadelfia, EE. UU., la policía acudió a ayudarlas. Sin embargo, en el fondo, nadie creía que esta historia tendría un final feliz. 

Los animales no solo parecían un amasijo de piel y huesos, sino que además estaban cubiertos por heridas viejas y recientes. Su lamentable estado indicaba claramente que habían sido utilizadas como animales de pelea por personas crueles. Al parecer, habían sido obligadas por sus dueños a luchar contra otros perros, para diversión de los espectadores y el enriquecimiento ilícito de sus amos. 

Llegó el momento en el que se volvieron demasiado débiles para luchar, por lo que fueron abandonadas para acelerar su muerte. Uno de los dos animales estaba tan débil que ya no se movía. La otra perrita, sin embargo, yacía al lado de su compañera de desgracia e intentaba protegerla y darle calor con su cuerpo.

"No quería apartarse de su lado", dijo el oficial de policía Russ Harper, quien le habló a la perra con voz tranquila y amable hasta que ella dejó que le acariciara la cabeza por un momento. Movió la cola tímidamente, pero permaneció agachada, como si estuviera esperando los golpes.  

Con mucha paciencia, Harper se las arregló para ponerle dos mantas tibias encima. Gracie, la perra más débil, tuvo que recibir un tratamiento veterinario intensivo de inmediato. Los doctores se mostraban escépticos sobre sus posibilidades de recuperación. Pero con la ayuda y la compañía de su amiga fiel, sorprendió a todos con una gran voluntad de vivir.

Cuando Harper llegó a la clínica veterinaria una semana después y se encontró con las perritas, Gracie se levantó enseguida y corrió hacia él. Comió de su mano y lo reconoció claramente.

Por suerte, ambas perritas ya se encuentran mucho mejor. Se están acostumbrando a tener una vida feliz: comen constantemente, se portan muy bien e incluso dejan que otras personas las acaricien. Nunca antes la habían tratado así.

Gracie y su fiel protectora, Layla, permanecerán un tiempo en la clínica veterinaria hasta que estén lo suficientemente sanas para ser adoptadas.

Hasta ahora no solo se han acompañado en las buenas y en las malas, sino que, incluso, una le ha salvado la vida a la otra.

Créditos:

The Dodo

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