Una viuda descubre en las fotos de su boda la causa de la muerte de su esposo

Los ingleses Emma y Justin Cotillard se acababan de casar. La joven pareja no podía estar más feliz, además les esperaba una excitante luna de miel. Nunca sospecharon que su viaje se convertiría en una verdadero calvario.  

Una mañana durante el viaje, Justin le dio un susto tremendo a su esposa. "Un día se levantó y empezó a gritarme que me saliera de la habitación", recuerda Emma. En ese entonces, tenía siete meses de embarazo y estaba completamente agobiada por la extraña conducta de su marido. Cuando le preguntó a Justin qué estaba pasando, recibió una respuesta aterradora.

"Él pensó que yo era una desconocida. No recordaba que estaba embarazada de siete meses de nuestro primer bebé", contó Emma. 

La pareja tuvo que interrumpir su luna de miel y regresar al Reino Unido antes de lo previsto. A Justin le hicieron una resonancia magnética para averiguar qué le estaba pasando. Los resultados fueron devastadores: Justin tenía un tumor en el cerebro que resultó ser muy agresivo y mortal. Los médicos les explicaron que podían prolongar su vida unos dos años si se sometía a una operación, quimioterapia y radioterapia. El diagnóstico dejó a la pareja en shock.

Debido a su angustiosa situación, Emma dio a luz a su hija, Mia, con cinco semanas de anticipación. Por suerte, la niña nació perfectamente sana. Mia vino al mundo el 17 de agosto de 2015, el mismo día que Justin empezó con la radioterapia, por lo que solo podía ver a su hija recién nacida los fines de semana. 

Cuatro semanas después, otro escáner cerebral reveló que el tumor había crecido y había hecho metástasis. Era el tumor más agresivo que los médicos habían visto en una década. En octubre de 2015 parecía que el fin de Justin estaba cerca. Emma recuerda la conversación con el doctor: "Me dieron dos semanas para llevar a mi marido a casa antes de que se muriera".

Pero sorprendentemente, Justin vivió otros siete meses y logró celebrar sus cumpleaños número 30 y otra Navidad. Por desgracia, todos notaban que sus días estaban contados, así que lo llevaron a un hospital para enfermos terminales para que recibiera los cuidados correspondientes. Justin, sin embargo, se negó a darse por vencido. Estaba empeñado en seguir viviendo. Parecía como si estuviera esperando a que pasara algo. Emma tenía una idea de lo que era.

Justin quería ver a su hija de nuevo. Mia no había podido visitarlo durante dos días porque tenía varicela. El personal de la clínica decidió hacer una excepción y le permitió a Justin ver a Mia por última vez. Pero, por desgracia, era demasiado tarde. "Regresé a su habitación, me recosté a su lado y le dije que Mia iba a venir pronto. Justo después partió. Murió sabiendo que ella se encontraba bien", recuerda Emma. 

Desde la muerte de su marido en mayo de 2016, Emma ha trabajado como voluntaria para ayudar a otros pacientes con tumores cerebrales y a sus familias. Recauda donaciones y colabora en The Brain Tumor Charity, una organización sin ánimo de lucro en el Reino Unido. 

Los síntomas del tumor cerebral suelen ser inofensivos al principio y pueden pasar desapercibidos. Uno de los objetivos de Emma es concienciar a los pacientes sobre la importancia de detectarlo en una fase temprana, cuando todavía es posible curarlo. Ahora que Emma hace un recuento de las cosas, recuerda que la conducta de Justin había cambiado notablemente antes de la boda. 

"Había empezado a mostrar una conducta imprevisible. Salía de casa y caminaba en círculos y algunas veces su discurso era un poco incoherente", recuerda Emma, quien simplemente había asumido que su novio estaba nervioso debido a su próximo matrimonio, pero incluso algunos invitados de la boda habían notado que algo no andaba muy bien con él. 

Pero nadie se imaginó que tuviera un tumor cerebral. Tiempo después, Emma notó un detalle en las fotos de la boda al que nunca antes le había puesto atención: "Ahora que veo las imágenes, noto que el lado derecho de su cara está caído".

Emma desea que su historia ayude a otras personas a reconocer los síntomas de advertencia y a recibir atención médica antes de que sea demasiado tarde. En muchos casos, los tumores cerebrales son curables si se detectan a tiempo. Ojalá que todos los pacientes reciban el tratamiento que necesitan a tiempo. 

Créditos:

mirror upsocl 

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