Una mujer opera a una mariposa

Poco antes de morir de cáncer hace algunos años, la madre de Romy McCloskey le prometió que regresaría en forma de mariposa: "Romy, no te preocupes. Cada vez que veas una mariposa, sabes que soy yo para decirte que estoy bien y que te amo".

Desde entonces, está chica tejana siempre está buscando mariposas de colores. La joven diseñadora incluso comenzó a criar orugas de mariposas que encontró en su jardín. Se las lleva a casa, donde están a salvo de sus depredadores naturales y pueden construir sus larvas. Poco tiempo después, cuando los capullos incuban lindas mariposas, Romy las libera.

Sin embargo, hace poco, una mariposa bajo la custodia de Romy se deslizó fuera de su capullo y se hirió el ala derecha tan severamente que ya no podía volar. Romy sintió una terrible pena por la joven mariposa, ya que estaba condenada a morir en la naturaleza. "Decidí mantenerla en la casa y cuidarla hasta el final de su vida".

Pero después, inesperadamente, un amigo le envió una guía describiendo cómo reconstruir el ala de una mariposa con la ayuda de un ala ajena. Romy estudió el material con interés y, finalmente, se aprendió todos los pasos descritos, ya que había decidido poner en práctica este inusual proyecto: "Pensé que como tenía tanta experiencia diseñando, recortando y armando disfraces, podría intentarlo".

A los pocos días, Romy preparó todo para la cirugía de la mariposa: colocó pinzas, tijeras, pegamento de contacto, talco para bebés y un palillo de dientes sobre una toalla. Además, puso una mariposa recientemente fallecida, la cual donaría su ala derecha.

Para comenzar la operación, Romy sujetó la mariposa con un alambre. Luego, cortó con cuidado los extremos dañados del ala para obtener un borde recto. Por cierto, durante todo el trasplante la mariposa no sufrió, ya que este tipo de insectos voladores no tienen receptores de dolor en sus alas. El corte es, por lo tanto, comparable al de uñas o de cabello.

Luego recortó cuidadosamente el ala de la donante para ajustarla al borde del ala de la mariposa enferma. Después distribuyó con mucho cuidado el pegamento de contacto en los bordes de ambas alas, con el palillo de dientes, y, por último, las pegó. Antes de liberarla, Romy roció la "costura" de la mariposa con polvo de bebé para secarla rápidamente.

El siguiente vídeo (en inglés) muestra el transcurso de la impresionante operación:

Un día después, Romy finalmente dejó en libertad a su protegida, no sin antes agasajarla con una gran porción de néctar: la llevó a su jardín y dejó que volara de su mano. "Tenía miedo por ella, pero la animé como cuando un hijo aprende a andar en bicicleta".

Después de un paseo por el jardín, descansó un momento en un arbusto y luego se elevó de nuevo en el aire: "¡Entonces se fue volando! Yo estaba realmente feliz, por decirlo de alguna manera. 'Feliz' no es suficiente para describir mis sentimientos en ese momento. Me faltan las palabras. Mi corazón se elevó junto con ella en las alturas". 

Romy ha demostrado tener una enorme fuerza de voluntad y una mano muy hábil para tan delicado trabajo: ¡buena suerte en tu emocionante viaje a través de tu vida voladora, linda mariposa!

Créditos:

the dodo, boredpanda

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